Bremen, Alemania

Por Fede.

Para aprovechar los feriados de Pascuas (acá son el viernes y lunes) decidimos viajar a alguna ciudad cercana de Alemania, y luego de un poco de investigación fuimos por Bremen, una ciudad pequeña al oeste de Berlín. Por primera vez desde que estamos viviendo acá compramos pasajes de trenes – es que si bien es más cómodo que viajar en avión o en ómnibus, el tren es bastante más caro y en general no vale la pena. Por casi 180 euros (nada barato) compramos pasajes de ida y vuelta a Bremen con una escala en Hamburgo. La gran ventaja de viajar en tren para nosotros es que vivimos muy cerca de Hauptbahnhof, la estación central de trenes de Berlín. Salimos de casa y en 30 minutos ya nos estábamos tomando el primer tren express hacia Hamburgo. La primera lección aprendida ese fin de semana fue que no vale la pena abaratar costos de viaje comprando tickets de tren sin asiento (diferencia de precio eran 9 euros). Luego de subirnos al tren nos sentamos en unos asientos que estaban libres, a pesar de que estaban indicados como reservados. Al rato vino una familia que tenía reservados esos asientos y nos tuvimos que mover. Esto mismo nos pasó en el segundo tren de Hamburgo a Bremen. Creo que vale la pena pagar un poquito más y estar tranquilo de que vas a tener un lugar donde sentarte sin miedo a que te saquen en cualquier momento.

Luego de llegar a la estación de trenes de Bremen, fuimos caminando hasta el hotel. Creo que los dos nos sorprendimos de lo lindo que era el hotel y la habitación que nos tocó. La habitación era muy grande, y todo estaba impecable. Dejamos las cosas y salimos a recorrer la ciudad en busca de algún lugar para almorzar. Fuimos hasta la ciudad vieja donde casi todos los locales estaban cerrados por el feriado. Nos metimos en un restaurant en frente a la plaza central y pedimos comida típica de la ciudad, que no recuerdo bien qué era pero estaba buenísima; y por supuesto acompañada de cerveza! En Bremen está Beck’s, una de las cervecerías más importantes de Alemania (es la cuarta en ventas, con 2,56 millones de hectolitros vendidos en 2015), algo de lo que la gente de la ciudad está muy orgullosa. De tarde caminamos por toda la ciudad vieja y un par de barrios aledaños, a pesar de que estaba muy nublado y de a ratos lloviznaba.

Para el sábado teníamos coordinado el tour por la ciudad a las 12 del mediodía, y como ya veíamos que la ciudad era chica para la cantidad de días que íbamos, decidimos tomarnos la mañana bastante tranqui. El hotel tenía uno de los mejores desayunos buffet que hemos probado, y lo hicimos rendir 🙂 Luego de tres platos de comida, café y jugo fresco de naranja, fuimos hasta el lugar de encuentro del tour.

La guía era una española que vivía en la ciudad desde hacía un año, y comenzó el tour contando un poco de historia de la ciudad. Si bien no es una ciudad muy grande (550,000 habitantes), tiene muchas leyendas e historias muy interesantes. Una de estas leyendas, es que la ciudad fue fundada en el lugar donde se encuentra hoy gracias a una gallina. Un grupo de granjeros estaba viajando buscando un lugar donde asentarse cuando vieron a una gallina. El razonamiento de los granjeros fue el siguiente: “la naturaleza es sabia, y seguramente la gallina ha elegido un buen lugar para anidar”. Entonces observaron a la gallina y la siguieron hasta su nido. Y es en ese punto donde se establecieron y en donde luego se fundaría la ciudad. Por esta leyenda, la gallina es uno de los símbolos de la ciudad.

En la plaza central de la ciudad se encuentra una estatua de Roland, un paladín de la era de Carlomagno. La estatua fue erigida en 1404, y es una de las cosas más queridas y valoradas por los habitantes de la ciudad. Es un símbolo muy importante de justicia y libertad – una leyenda dice que mientras Roland esté parado y vigilante, la ciudad será libre e independiente. Por eso el gobierno de la ciudad tiene una réplica de la estatua para poder remplazar a la original si llega a pasarle algo.

Una historia trágica pero interesante es la de Gesche Gottfried, una mujer que era muy querida en la ciudad y considerada un modelo a seguir. En 1813, su marido enferma y luego muere. Un tiempo después ocurre lo mismo con su madre. Días después enferman y mueren sus hijas. Con un poco de razón, sus vecinos empiezan a creer que la familia estaba bajo una nube negra de mala suerte. Esta racha continúa, y con el tiempo el resto de su familia muere por enfermedad. La “mala suerte” no termina en su familia, y vecinos y amigos de esta mujer empiezan a enfermar y a morir. Finalmente se descubre que Gesche había envenenado a estas personas con veneno para ratas, y la ejecutan públicamente en la guillotina. Como era tan odiada por la gente de la ciudad, dejaron su cabeza por varios días en el lugar de su ejecución para que la gente fuera a escupirla. Como la gente seguía con tanto odio, luego de quitar la cabeza los habitantes seguían escupiendo en el lugar donde había sido la ejecución. Esta tradición de escupir se mantuvo con los años, y para evitar que la gente escupiera en cualquier lado, el gobierno colocó una piedra en donde supuestamente fue la ejecución. Esa piedra se mantiene al día de hoy, y la gente sigue escupiéndola cuando está enojada.

El domingo fue un día perdido. Salimos un rato a caminar, pero a la hora se puso a diluviar y nos volvimos al hotel. Llovió durante todo el día, y de a ratos granizaba. Además como la ciudad es chica, ya habíamos recorrido los mismos puntos varias veces. Encima los domingos cierra todo en Alemania, así que pasamos toda la tarde en la habitación mirando series en Netflix. Lo único destacable ese día es que de noche fuimos a un restaurant de comida típica muy bueno. Como el lunes también era feriado, casi todos los locales estaban cerrados. Nuestra segunda y tercera lección del viaje son: investigar mejor cuántos días se recomiendan para visitar una ciudad y evitar quedarse sin hacer nada a la mitad del viaje; y no hacer turismo interno el fin de semana de Pascuas, vale más la pena ir a otro país donde no esté todo cerrado.

Como dije anteriormente, la gallina es uno de los símbolos de la ciudad, pero no es el más conocido. Por cualquier lado que camines se pueden encontrar en estatuas, souvenirs y pinturas a cuatro animalitos parados uno arriba del otro: un burro, un perro, un gato y un gallo, conocidos como Los músicos de Bremen. Los hermanos Grimm son dos escritores de fábulas y cuentos infantiles muy conocidos (Blancanieves, Caperucita Roja, Hansel y Gretel), y una de estas fábulas es sobre estos cuatro animales que vivían en una granja y estaban por ser sacrificados porque estaban viejos y ya no servían para las tareas domésticas… los cuentos infantiles ya no son lo que eran antes! La cuestión es que se escapan de la granja y deciden ir a Bremen a probar suerte como cantantes, ya que era una ciudad conocida por su libertad y por su música. En el medio del camino encuentran una choza ocupada por ladrones. Para asustar a los ladrones y quedarse con la choza, durante la noche los animales se paran uno arriba del otro y emiten sus respectivos sonidos a la misma vez, logrando su objetivo.

El lunes, último día en Bremen,  tampoco fue muy productivo desde el punto de vista turístico. Luego de desayunar hicimos el checkout, dejamos el equipaje en el hotel y salimos a dar una vuelta. Unas horas después nos estábamos tomando el tren de vuelta a Berlín.

Nuestro próximo viaje será en tres semanas: nos vamos una semana entera a Edimburgo con los padres de Sofi. Y luego se viene una sorpresa muy importante 😀

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