Bruselas y Brujas, Bélgica

Por Fede.

Luego de un período de hibernación debido al invierno, el fin de semana pasado arrancamos con la temporada de viajes de 2017! Como Alejandro, el padre de Sofi, tuvo que venir a Alemania por trabajo, aprovechamos y nos encontramos el jueves pasado en Bruselas, Bélgica. A diferencia de los viajes anteriores, esta vez viajamos luego de salir de la oficina, llegando a Bruselas a eso de las 10 de la noche. Nos tomamos un tren desde el aeropuerto a la estación central de trenes, y luego caminamos 15 minutos hasta el hotel. Hicimos el check-in, dejamos las valijas y enseguida fuimos a saludar a Alejandro a su habitación 🙂

El viernes de mañana fuimos a la Grand Place, el punto de encuentro para los walking tours de Sandemans. La plaza es espectacular, rodeada de edificios construidos a fines del sigo XVII, luego de que la ciudad fuera bombardeada por tropas francesas.

El tour fue liderado por una guía de España, y como de costumbre parecía que estaba enchufada a 220v. Ella comenzó explicando un poco de historia de Bélgica y luego contando qué era cada edificio de la Grand Place (ayuntamiento, Maison du Roi, las casas de los gremios). Pasamos por las Galerías Reales de Saint Hubert, que a pesar de no ser tan linda como la galería de Milán tiene el mérito de ser la primera galería de la historia. Otra de las paradas del tour es ver el Manneken Pis: una estatua de 60 cm de altura de un niño meando, que por alguna razón misteriosa es super famosa y querida en la ciudad. Al parecer hay un grupo de personas llamado “Amigos del Manneken Pis” que le paga a un diseñador para confeccionar vestidos para la estatua, logrando una colección de 900 vestidos. Luego de parar en varios puntos más de la ciudad, el tour finaliza en el Monts des Arts (Monte de las Artes), donde está una de las mejores vistas de la ciudad.

Luego del tour fuimos a almorzar a un restaurant que nos recomendó la guía, en una pequeña zona caracterizada por la venta de pescados y mariscos. Ahí pedimos uno de los platos típicos de Bruselas: mejillones al vino blanco acompañado de papas fritas, una mezcla un poco extraña. La comida estaba bien, pero nos esperábamos algo mejor (los mejillones que hace mi padre están muchísimo mejores!). Después de almorzar dimos unas vueltas más por la ciudad, entramos a algunas iglesias y visitamos algunas tiendas. La ciudad gira en torno a la cerveza, por lo que está lleno de bares y tiendas especializadas con cientos de variedades de cerveza. Cada vez que entraba a una de las tiendas me daban ganas de comprarme todo!

Luego de una siestita en el hotel hicimos un tour de cervezas con la gente de Sandemans. En realidad no era un tour, ya que solamente visitamos dos bares. En el primero el guía explicó algunas cosas generales de la fabricación de cerveza y la cultura e historia de la cerveza en Bélgica. Además nos dieron a probar una cerveza muy rica fabricada por monjes trapistas. Luego fuimos a otro bar donde nos dieron a probar 3 cervezas, incluyendo una de fermentación espontánea (en vez de ponerle levadura, dejan los barriles y ventanas abiertas para que la levadura silvestre que está en el aire fermente la cerveza).

El sábado de mañana nos tomamos un tren para pasar el día en Brujas, una ciudad de 120.000 habitantes situada al noroeste de Bélgica. La ciudad es muy linda, con muchos puentes y de aspecto medieval. Primero recorrimos la ciudad por nuestra cuenta, pero como no sabíamos mucho qué era cada cosa que veíamos, decidimos hacer un walking tour gratuito. El tour no fue muy bueno, porque el grupo era enorme (más de 50 personas) y el guía se pasaba de chistes malos (el muerto se asusta del degollado!). Lo bueno es que el guía era nativo de esa ciudad, por lo que tenía ciertos conocimientos que otros guías extranjeros no tienen. Una de las cosas que nos contó es la razón de que la ciudad en español se llame Brujas. El nombre correcto en flamenco (uno de los dos idiomas oficiales de Bélgica, muy similar al holandés) es Brugge. Cuando los españoles invadieron la región no había forma en que pudieran pronunciar correctamente el nombre, por lo que decidieron nombrarla con una palabra fonéticamente similar que sí pudieran pronunciar: brujas. La visita a la ciudad estuvo muy linda a pesar de que estuvo nublado y llovió de a ratos, sin dudas una de las ciudades más lindas que hemos visitado en este último año.

Después de volver a Bruselas, primero descansamos un rato en el hotel y luego salimos con Sofi a cenar, festejando nuestro sexto aniversario de novios 🙂 Primero fuimos a un restaurant de comida típica, donde Sofi pidió unas albóndigas con salsa y yo pedí un estofado de carne cocinado con cerveza oscura (Chimay azul). Luego de la comida deliciosa, fuimos a tomar una cerveza a un bar muy conocido llamado Delirium, donde además de servir toda la línea de cervezas Delirium (a Uruguay creo que solo llega la Delirium Tremens y Delirium Nocturnum), tienen más de 3000 cervezas distintas.

El domingo de mañana nos levantamos temprano, desayunamos e hicimos el check-out en el hotel. Como el tren de Alejandro y nuestro avión salían por la tarde, dejamos las valijas en el hotel y salimos a caminar por la ciudad con un día precioso. La guía del tour nos había recomendado el Museo de René Magritte, un pintor muy famoso de Bélgica. Como todavía era temprano y el museo abría a las 10, antes visitamos un par de iglesias y el Palacio Real. Algo que me sorprendió un poco es que en frente al palacio hay una estatua muy grande del Rey Leopoldo II, responsable de la muerte de entre 2 y 15 millones de congoleños durante la colonización de Bélgica en el Congo. El museo de Magritte está bueno, y creo que lo más interesante es que las obras están en orden cronológico, por lo que se puede ver claramente cómo fue alternando diferentes estilos de dibujo y pintura a lo largo de su carrera. Lo que no recomiendo es la audioguía, es un poco pesada y difícil de seguir. Cuando salimos del museo parecía que estábamos en otra ciudad, en dos horas el tiempo pasó de estar totalmente despejado a estar lloviendo bastante. Como habíamos dejado los paraguas en las valijas, no nos quedó otra que caminar hasta el hotel bajo lluvia.

Luego de despedirnos de Alejandro con un abrazo apretado, nos tomamos el tren al aeropuerto. En el free-shop finalmente pude comprar un pack de cervezas para traer a casa y Sofi compró una caja de bombones Neuhaus, una de las mejores chocolaterías de Bélgica. Y así terminó nuestro excelente fin de semana en Bélgica 🙂

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