Copenhague, Dinamarca

Por Fede.

Hace unos meses, con nuestros amigos Rodrigo y Lorena, pensamos en ir al Oktoberfest en Munich el primer fin de semana de Octubre, ya que el lunes era feriado y pidiendo algún día de licencia lo podíamos convertir en un fin de semana extra largo. Averiguando con compañeros de trabajo, mucha gente nos dijo que estaba un poco sobre valorado, que la cerveza costaba el doble de lo normal y que la única forma de conseguir una mesa en la que sentarte a comer era reservando con meses de anticipación. Por estas razones, decidimos cambiar de destino: luego de hacer una tormenta de ideas nos decidimos por Copenhague. Compramos unos vuelos baratos en EasyJet y alquilamos un apartamento para 4 personas por Airbnb a un precio bastante barato teniendo en cuenta que los precios de Dinamarca son de los más caros de Europa (luego nos íbamos a enterar el motivo del precio).

El viernes 30 de Septiembre de mañana aterrizamos en el aeropuerto de Copenhague (o København en danés) y nos tomamos un tren semidirecto a la Estación Central de la ciudad. Como el dueño del apartamento es profesor de música y tenía clases de mañana, quedamos en esperarlo en un café cerca del apartamento. Luego de encontrarnos con él, fuimos hasta el apartamento, nos dio las llaves, nos hizo un recorrido por dentro y nos mostró en un mapa de la ciudad las principales cosas para hacer y algunos lugares donde podíamos salir a cenar. El apartamento era muy lindo, muy bien decorado y muy limpio. El único inconveniente era que estaba en el medio de la zona roja de la ciudad… en el barrio se podían ver prostitutas, gente sin hogar y vendedores de droga. Pero lo peor de todo, es que estábamos en frente de una especie de enfermería donde los adictos a heroína se podían ir a inyectar de forma “segura”: les proveen jeringas descartables y hay enfermeros que cuidan que no tengan sobredosis. A pesar de tener disponible este lugar, muchos adictos se inyectan en la vereda de la calle. De todo esto nos enteramos cuando nos lo contó el dueño del apartamento cuando llegamos, aunque la culpa fue nuestra porque en la página de Airbnb advertía de todo esto.

Ese día salimos a recorrer la ciudad a pie: rodeamos el parque de diversiones Tívoli (que lamentablemente estaba cerrado), caminamos por la ciudad vieja, y fuimos al canal Nyhavn, que es donde estaba el antiguo puerto y desde 1977 es un paseo marítimo donde se pueden ver varios barcos antiguos de madera. En mi opinión ese canal es uno de los lugares más lindos de la ciudad. Luego fuimos a almorzar a una especie de galpón donde adentro hay muchos lugares para comer de estilo food trucks. Ahí Sofi, Rodrigo y Lorena compraron unas salchicas al pan, y yo me arriesgué con comida koreana, todos acompañados con unas buenas cervezas artesanales. Después de almorzar volvimos a la casa a dormir una siesta, ya que estábamos muertos de tanto caminar y de habernos levantado a las 4:30 de la mañana. De noche fuimos a una zona llamada Meatpacking District (distrito de envasado de carne) que es donde antiguamente estaban las carnicerías. Actualmente es una zona llena de restaurants, la mayoría con una onda media parecida: espacios con azulejos blancos o celestes emulando ser una carnicería. Todos los lugares estaban repletos de gente, por lo que nos costó bastante conseguir lugar. Terminamos comiendo en una hamburguesería, nada del otro mundo.

Al otro día tuvimos el walking tour de Sandemans, que salió desde la Plaza del Ayuntamiento. En el tour nos contaron mucho sobre la historia de la ciudad y el país, pasamos por el canal de Nyhavn, zona de tiendas de Strøget, y terminó en la plaza en frente al Palacio Real de Amalienborg donde vimos un cambio de guardia de los soldados que vigilan los palacios donde viven la reina y sus hijos. El tour estuvo interesante, pero creo que no me gustó tanto como los otros tours que hemos hecho en otras ciudades. Después de terminar el tour fuimos a la Iglesia de Mármol que está cerca del Palacio Real, y luego caminamos por la rambla del canal principal en dirección a La Sirenita de Copenhague, una estatua de bronce inspirada en el libro de Hans Christian Andersen. Si bien es la atracción más fotografiada de la ciudad, varias personas nos habían dicho que no vale la pena caminar hasta ahí. Por eso Rodrigo, Sofi y yo nos quedamos sentados a mitad de camino mientras Lorena iba hasta la escultura a sacarle una foto. De ahí volvimos al apartamento pasando antes por el supermercado y por un lugar para comprar algo para almorzar. De tarde no hicimos mucha cosa, y de noche Lorena cocinó un pastel de carne riquísimo!

El domingo de mañana fuimos al Museo Nacional de Dinamarca, donde se exponen cosas sobre el país y la región, algunas con más de 14.000 años de antigüedad. El museo es muy interesante, aunque para recorrerlo todo se necesitaría un día entero. Nosotros estuvimos unas 3 horas, y luego nos fuimos a almorzar a un restaurant de comida típica danesa. El plato más tradicional de la ciudad es el smørrebrød, que es una especie de sandwich abierto de pan negro tostado. Sofi se pidió por error una hamburguesa (ella tenía en mente otra cosa), y el resto nos pedimos distintas variedades de smørrebrød. A mí el plato me gustó bastante, aunque Rodrigo y Lorena salieron decepcionados. Luego de almorzar fuimos a la “Ciudad libre de Christiania”, un barrio de Copenhague donde vive una especie de comunidad medio hippie, que se autoproclama independiente del estado danés. Durante muchos años era un lugar en donde se vendía marihuana abiertamente, aunque últimamente cada varios meses la policía entra al barrio y arresta a los vendedores. El lugar en sí no es nada lindo, pero es interesante ver cómo vive esa comunidad. Cuando salimos de Christiania fuimos a un café para merendar algo y luego volvimos al apartamento, donde yo cociné una pasta con tuco, acompañada de un vino sudafricano.

El lunes de mañana fuimos caminando hasta el jardín botánico, y lo recorrimos a pie durante una hora y pico a pesar de ser un día muy frío y con algunos períodos de lluvia. Es un parque muy lindo, tiene un lago con patos y todo tipo de plantas y árboles. Luego del parque fuimos al Castillo de Rosenborg, que en realidad es un palacio donde se exhiben los cuartos del palacio en estado casi original y donde están guardadas las joyas de la corona danesa. Creo que vale mucho la pena a pesar de que la entrada no es nada barata. A mí de las cosas que más me impresionaron fueron las coronas reales y una colección de miniaturas de oro que usaban para planificar las batallas (me hubiera encantado tener estas miniaturas cuando era adolescente y jugaba juegos de rol). Sobre las 2 de la tarde volvimos al apartamento para almorzar y aprontar las valijas. De tarde recorrimos un poco más, y sobre las 6 de la tarde arrancamos hacia el aeropuerto.

La ciudad es linda, relativamente chica (más o menos la misma población que Montevideo) y en general te podés mover a pie sin problemas. La bicicleta es el medio de transporte más común, no solo porque hay ciclovías en casi todas las calles, sino que además los autos son carísimos (tienen un 180% de impuestos). Antes de ir, muchísimas personas nos dijeron que la ciudad era hermosa, pero a nosotros no nos pareció la gran cosa. Tal vez nuestra percepción de la ciudad estuvo empañada por estar ubicados en un lugar bastante feo; es bastante duro ver adictos caminando como zombies e inyectándose en la vereda. Igual es una ciudad que recomiendo visitar, si bien nosotros no anduvimos en bicicleta, creo que vale la pena alquilar una y recorrer algunos puntos no tan céntricos.

Como habrán visto, venimos bastante atrasados con los posts en este blog 😛 Ahora que en Berlín llegó el frío y los días grises, vamos a estar más tiempo en casa e intentaremos escribir más acá. Hasta la próxima!

2 comentarios en “Copenhague, Dinamarca

  1. Me encantan los relatos de los viajes. No solamente nos acercan sino que es otra forma de conocer a la distancia el viejo continente.
    Igual, por lo que describieron seguro que Dinamarca no estaría en los principales lugares para conocer.
    Sigan viajando!!!. Besote. Jacque

    Le gusta a 1 persona

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